El bolero

(Continuación)
Laura Moguel y Felipe García, intérpretes yucatecos de Boleros.
Laura Moguel y Felipe García, intérpretes yucatecos de Boleros

 

Es digno de mencionarse el hecho de que Guty Cárdenas y Agustín Lara tuvieron una gran amistad lo que se refleja en el hecho de que todas las canciones que mencioné, más otras que escapan por ahora a mi memoria, fueron grabadas en la voz del ruiseñor del Mayab, siendo la primera “Solo tú” en Octubre de 1929.

Con respecto a la influencia de Guty sobre la música de Agustín Lara éste último comentaba:

“-por ese tiempo (1927) estaba de moda la preciosa canción de Guty Cárdenas “Yo sé que nunca besaré tu boca…” y yo la tocaba noche a noche, en el piano de un cabaret… era tanta mi pasión por “Yo sé que nunca” que llegó a sugerirme “Imposible”, la primera con que trascendí al público…

Otro suceso que corrobora la influencia de Guty Cárdenas y la Trova Yucateca en la inspiración de Lara, y menos conocido aún, es el hecho de que éste incursionó en géneros propios de la trova Peninsular como el bambuco. Ejemplo de esta afirmación es el bambuco “Arroyito”: “Arroyo claro que en tu murmullo, le das arrullo al cañaveral… pero hablamos del bolero, no del bambuco.

Guty Cárdenas, El ruiseñor del Mayab.
Guty Cárdenas, El ruiseñor del Mayab.

Guty Cárdenas interpretó gran parte de la producción de Agustín Lara, amalgamando su estilo al de Lara, ya que se parecían muchísimo. Indudablemente, las canciones del flaco de oro parecían yucatecas y quizás por eso las asimilaba tan bien Guty Cárdenas.

Tras la muerte del trovador yucateco ocurrida en 1932, Agustín Lara da rienda suelta a su ingenio y transforma el bolero, causando verdadero revuelo entre la sociedad artística de aquellos años y llegando a posicionarse como uno de los compositores más importantes a nivel mundial. Un ejemplo de este “nuevo” estilo de bolero lo podemos escuchar en su éxito “Solamente una vez”.

Solamente una vez, amé en la vida;
solamente una vez y nada más…
una vez nada más en mi huerto brilló la esperanza,
la esperanza que alumbra el camino de mi soledad.

Solamente una vez se entrega el alma
con la dulce y total renunciación
y cuando ese milagro realiza el prodigio de amarse
hay campanas de fiesta que cantan en el corazón.

Un hecho trascendente para la difusión del bolero se dio en 1926 cuando el tenor italiano Tito Schipa, entonces en la cima de la fama, grabó una serie de temas latinoamericanos en español, entre los cuales incluyó el bolero “Quiéreme mucho” compuesto en 1911 por Gonzalo Roig.

Quiéreme mucho, dulce amor mío,
que amante siempre te adoraré”;
yo con tus besos y tus caricias
mis sufrimientos acallaré.

Cuando se quiere de veras
como te quiero yo a ti,
es imposible, mi cielo,
tan separados vivir,
tan separados vivir.

Así como el bolero-danza del mexicano Alfonso Esparza Oteo, ‘Un viejo amor’

Por unos ojazos negros,
igual que penas de amores,
hace tiempo tuve anhelos,
alegrías y sinsabores.

A partir de esta histórica grabación otros tenores de la época pusieron sus ojos en el bolero y la canción romántica para incorporarlos en sus repertorios.

Corrían los años 30 y en Nueva York se concentraban para grabar en discos la mayor parte de los cantantes y compositores de la época entre los que destacaban con sus boleros Guty Cárdenas (Para olvidarte), Rafael Hernández (Campanitas de Cristal), Pedro Flores (Obsesión), Nilo Menéndez (Aquellos ojos verdes) y Julio Brito (Mira qué linda eres).

Entre los años 1950 y 1960 comienza en Cuba a gestarse un movimiento llamado el “Feeling”, palabra anglosajona que significa sentimiento y, en la que los intérpretes dan rienda suelta a su manera de interpretar su sentimiento, dramatizando y exagerando los gestos e inflexiones de la voz, jugando con el tiempo y la armonía. Los especialistas aseguran que el Feeling es más rico que el Bolero en su concepto armónico. Sin embargo el bolero jamás perderá su esencia romántica y nostálgica que le ha seguido a través de los siglos.

José Felipe García Vargas
Mérida, Yucatán, a 06 de Junio de 2009
trovadoryuc@gmail.com