Guty Cárdenas: Leyenda o Realidad

Ver el video de: Una Paloma Con Letra de Guty Cárdenas
La melodía que usted escucha es el bambuco "Una paloma" con versos de Guty Cárdenas,
música de Felipe García y la interpretación de Zarco Gómez

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Guty Cárdenas.
Guty Cárdenas.

 

Sus primeros éxitos.

"Nunca” fue compuesta originalmente en ritmo de bolero. Durante el concurso del Lírico, el compositor Tata Nacho sugirió a Guty que le cambiase el ritmo a clave.

Su segundo gran triunfo de Guty lo obtiene con la canción “Ojos Tristes” con versos del poeta Alfredo Aguilar Alfaro. Este triunfo fue en 1928 y siempre en el Concurso de la Canción Mexicana de ese año.

Portada de la partitura de Ojos Tristes.
Portada de la partitura de Ojos Tristes.

Su primera grabación la realiza en los estudios Huici (que posteriormente fuera adquirido por la Peerles).

A principios de 1928, Guty Cárdenas viaja nuevamente a los Estados Unidos y de inmediato la Víctor le hace pruebas para grabar; pero un altercado con Eduardo Vigil y Robles, director de la sección latina, lo obligó a anular el contrato.

Guty se contrató en la Brunswick de Nueva York y posteriormente en la Columbia Phonograph Co, haciendo cerca de 190 grabaciones desde Abril de 1928 hasta Septiembre de 1931. Además llegó a ser jefe del departamento de música mexicana de ésta última empresa. Durante su estancia en la Columbia, le tocó grabar las primeras canciones que Agustín Lara escribió. En Octubre de 1929, Guty grabó por primera vez un tema de Lara: “Solo Tu” y en Noviembre de ese año “Florecita” a dúo con Adolfo Utrera.

Guty Cárdenas interpretó gran parte de su producción, amalgamando su estilo al de Lara, ya que se parecían muchísimo.

Guty Cárdenas, la fotografía más conocida del trovador.
Guty Cárdenas, la fotografía más conocida del trovador.

 

"La negra"

La narración de su guitarra “la negra” nos las da Ricardo López Méndez así:

“La compra de su primera guitarra de concierto es toda una anécdota, una día y con motivo de una gira por el Sureste, necesitó un buen instrumento. Acostumbraba Guty comprar cuerdas con un viejo profesor de guitarra español. Este tenía entre otras muchas guitarras, dos de su uso particular. De las dos, una tenía sonoridad de piano, algo maravilloso.

Esta es la guitarra que quiero- dijo Guty.

Todo el día pasó el artista convenciendo al viejo profesor de que le vendiera la guitarra, pero éste no quería ceder por nada. Al fin, y con lágrimas en los ojos, el viejo vendió A Guty la guitarra mediante el pago de treinta relucientes aztecas de oro.

Cuando Guty tuvo en su poder lo que deseaba exclamó lleno de alegría infantil: “¡Ya tengo a “La Negra”!

Y desde entonces “la negra” le acompañó a todas partes”

Guty no se separó nunca de “la negra”, ni siquiera cuando su amigo, el General Francisco Serrano, le obsequió otra guitarra que costó quinientos pesos de los de entonces.

Guty Cárdenas, El ruiseñor del Mayab.
Guty Cárdenas, El ruiseñor del Mayab.

 

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