Poemas de Felipe García

 

Felipe García.

 

Nuestras sombras

El farol de la luna
dibujó entre la arena,
con matiz de penumbra
tu silueta-sirena.

Y posaron su sombra
las gaviotas de un beso,
en tu cuerpo de Diosa,
con febril embeleso.

Fue tu nombre la daga
entre labio y suspiro,
como un grito en la llaga
que me abriera Cupido.

Y viajé por tu esencia
de la nuca a tus pies,
con la dulce impaciencia
de mi boca en tu piel.

 

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Naufragio

Sé que el amor es una herida
por donde se nos va la vida
siempre empeñada en retornar;
un dulce sueño de poesía,
un deja vú de fantasía,
que se termina al despertar.

Y aunque la vida es solo un sueño
la acaricié con tal empeño
que no hay razón para llorar:
no me arrepiento de adorarte
si el corazón, brindando su arte,
acompasó nuestra ansiedad.

Cojamos trozos de distancia
para engarzar a tu fragancia
y alimentar nuestra pasión;
para tener al despedirnos
aquel madero al cual asirnos
cuando naufrague el corazón.

 

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Luna vieja

Que mis sueños sean la alfombra
donde tu anhelo se arrulla,
que hice el amor con mi sombra,
divagando con la tuya.

Quiero amarte con exceso
y engarzarte a mi fortuna,
dibujándote con besos
bajo el farol de la luna.

Si me redimen tus brazos
del sueño loco de amar,
tornaré sobre mis pasos
para volverte a soñar.

Mi luna se hace más vieja
y tú ni te has de enterar;
si el amor se hace en pareja,
mi pecado es ser impar.

 

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Un beso

Si despiertas y se siente acariciada
tu boquita por un beso seductor,
es mi sueño que durmió sobre tu almohada
y al marcharse, sin quererlo, te besó.

Como un beso suspendido entre la brisa
será mi alma, desafiando a la razón:
una lágrima que besa tu sonrisa
y un suspiro que te besa el corazón.

 

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Muñeca de porcelana

Muñeca linda de porcelana,
sueño de nácar y de zafir,
boca pequeña, labios de grana,
que me embelesan y hacen sufrir.

Dicen que nunca has tenido alma
los que te acusan sin conocer
de los pesares que te acompañan
y que se esconden bajo tu ser.

Yo te defiendo de su ironía
y de la saña de su decir;
sí tienes alma... ¡Tienes la mía!
¡Mi alma que siempre será de ti!

 

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Melancolía

En esos días de tristeza extrema,
de calcinante y cruel melancolía,
pensando en ti hago mi mejor poema,
sin recordar que tú eres poesía.

En esos días cuando lloro tanto,
perturbadoramente de emoción,
cojo mi lira y te compongo un canto,
a ti que ya eres mi mejor canción.

Son esos días cuando me haces falta,
son esos días cuando ansío amor,
cuando el pesar mi corazón asalta
y te haces canto y mi poema en flor.

 

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Dime corazón

Dime corazón qué ganas
tan terco en pronunciar su nombre,
¡Qué absurda invalidez del alma
en tu ronco latir se esconde!

Si sabes que es la misma llaga
y sabes que es la misma herida
lo que ella veleidosa calla,
lo que ella sin piedad te grita.

Dime corazón qué ganas...
tan terco en pronunciar su nombre
hay versos que destruyen almas
y hay besos que doblegan hombres.

 

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Preciso llorar

Preciso llorar…
para que en mis labios, que penas esconden,
se escurra tu nombre y retorne la paz;
para que a tu imagen, poblada de abrojos,
la olviden mis ojos… hoy debo llorar.

Yo sé que en la tierra si hay almas que habitan,
que imponen sus cuitas y te hacen sufrir,
siempre existe alguna que rompe la norma
tu vida transforma y te incita a vivir.

Preciso llorar…
para que en el centro de mis pensamientos
se extinga tu aliento que a mi alma quemó;
y una vez ausente de tu cruel presencia,
yo olvide tu esencia… hoy mi alma lloró.

 

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Frase

Y un buen día, sin pensarlo,
alguien entendió mi voz,
y hubo frases en mis labios,
y hubo besos… y hubo amor.

 

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Y después del amor

Y después del amor, se vistió con premura,
se hizo un traje a medida de sonrisa y ternura,
y me dijo al oído cosas tan sólo audibles
para locos poetas… para amantes sensibles.

Y después del amor, descansó entre sus brazos
el tropel de mis ansias en oníricos lazos;
no dijimos ya nada que no fueran suspiros
que es costumbre del alma carecer de sonidos.

Y después del amor, comenzó la aventura
de vestirle de besos la desnuda cintura.

Y después del amor, abrazado a su vientre,
se vistieron mis besos de su piel para siempre.

 

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Playera

Qué inquietas juegan las olas blancas
prendiendo besos sobre tus plantas,
mientras se embriagan de tus encantos
las dulces brisas de mi verano.

Todo se llena de amor y el viento
dibuja bucles en tus cabellos
y el mar envidia a la suave arena
donde tus plantas trazan poemas.

Toda la gracia que el cielo puso
en tu figura contemplo absorto,
Diosa marina de altares diurnos,
mística ondina de labios rojos.

 

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Tus enojos

Quiero entender tus enojos
y descifrar tus motivos
y que me expliquen tus ojos
lo que tus labios me han dicho.

Porque me agobia hasta el peso
de ese silencio en tus labios
cuando los llena el resabio
y se vacían de besos.

 

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La luna se encuentra en celo

La luna se encuentra en celo,
persigue mi andar incierto,
me abraza y me besa el pelo
y me habla al oído un verso.

De noche cuando supuse
que al fin la burlé, se asoma
sonriendo tras una nube
con gesto de hacerme broma.

Y a fuerza de sus abrazos
por fin me acostumbro a verla
ansiándola en los ocasos,
deseoso de retenerla.

¿ La luna se encuentra en celo
o es parte de mi locura?,
¿Es ella quien me abre el cielo
o yo soy quien la procura?

P.D.

Es de todos el consejo
de dejar a la coqueta
que la han visto en devaneos
con cien mil y un poetas;
pero ¿Qué será Romeo
ausente de su Julieta?

 

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Dos amantes

Fuimos en muchas formas
dos amantes irredentos,
suma exacta de dos sombras
predadoras de senderos.

Fuiste sangre entre mis venas
yo fui ritmo en tu latido;
dos palabras de un poema
que escribieron un destino.

Tú serás quien me gobierne
sin más lazos ni ataduras
que las cálidas ternuras
que prodigas en tu vientre.

Y por eso en nuestro espacio
no hay espacios divididos:
soy la esencia de un abrazo
en tus brazos protegido.

 

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Era

Era una risa loca, era una boca riente,
y era un joyel de rosas la que besaba ardiente;
era la gloria en besos que me bebí sin más
rendido al embeleso de su arte para amar.

Era, en mujer, la gloria del cielo prometida,
el lienzo de memorias donde plasmé mi vida;
el cofre purpurino que me hizo suspirar,
y el éxtasis divino para mi sed de amar.

 

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El viento

En la noche insomne enfebrece mi mente,
¡Qué infame es tu ausencia!, ¡Quisiera morir!,
… y me toco el cuerpo con ímpetu ardiente
con dulces caricias que me hacen vivir.

Y en mi estancia obscura, tu imagen latente
levita en mi lecho y no deja dormir
…y pongo tu nombre en el viento que miente,
lo envuelvo en suspiros, con ansias de ti.

Y me ha dicho el viento que tú los recibes
(que sabes las cosas que inspiras en mí),
y pregunto al viento qué sueños persigues…

…me dice: “los mismos, ya vuelve a dormir”
y me miente el viento, yo sé que lo dice
por darle un consuelo a mis ansias de ti.

 

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Ofrenda

Por recorrer tus senderos
de geografía sensual,
diera la sangre en mis versos
hasta la gota final.

Te impregnaría la nuca
con un suspiro sutil
que disipara tus dudas
de abandonarte hasta el fin.

Descorrería mis dedos
por tu cintura sin voz;
pero que me habla muy quedo,
con su temblar, del amor.

Si estremecerte es un juego,
acariciarte es mi don,
con el que enciendo tu fuego
¡Para inflamarnos los dos!

 

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Tu fragancia

Vende aromas la distancia
y hoy compré un frasco de ti:
tu existencia hecha fragancia,
es el tesoro que adquirí.

Me ha costado veinte lágrimas,
un suspiro, una canción,
esa pócima fantástica
que me enerva el corazón.

Vende aromas la distancia,
la verdad, no sé por qué;
pero en medio de la estancia
guardaré lo que compré.

Veinte lágrimas y un suspiro,
de anticipo le entregué,
con el canto que te escribo,
yo mi deuda saldaré.

 

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Fuiste

Fuiste el verso que dejamos
sin rimar ni resolver;
lluvia intensa que mis manos
no pudieron detener.

Fuiste el centro de mis dudas,
de mi angustia y mi dolor,
porque tuve en ti ternura;
pero nunca diste amor.

Doblegabas mis sentidos
al influjo de tu voz;
fuimos sombras de un camino…
pero nunca fuimos dos.

Sin embargo en el recuento
de los daños he de ver:
que una vez viví contento,
adorándote, mujer.

 

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Tu mirar

¿Qué dulce sortilegio
se cierne en tus pupilas?
Murmuran brujería
tus ojos al mirar.

Son hadas danzarinas
que obscuras golondrinas
se empeñan en guardar;
pestañas, ojos, magia,
ternuras y nostalgia
me inspira tu mirar.

Son pétalos fragantes,
son soles calcinantes,
estrellas rutilantes
que enervan mi ansiedad.

Ardientes como el fuego,
me encienden para luego
negarme su piedad;
pero a pesar de todo,
queriéndome a tu modo,
yo adoro tu mirar.

 

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